Aunque uno quisiera estar de buenas todo el tiempo a veces es imposible. Imagina esta escena: sales de tu casa, vas manejando y te chocan pero eso no es todo, encima de eso quien le pega a tu coche te agrede y te amenaza.
¿Por qué se pierde el control de las emociones?
Un estudio del American Psychological Association explica que el enojo es una emoción totalmente normal pero cuando perdemos el control de las emociones se vuelve destructiva y puede ocasionar muchos problemas en el trabajo, relaciones personales y afectar la calidad de vida.
Cuando una persona no modera su enojo, le da rienda suelta a la ira y la agresión.
En otra investigación, hecha por la Universidad de Iowa revela lo que pasa en el cerebro cuando se pierde el control de las emociones. La corteza prefrontal dorsolateral (esa vocecita interna que te dice que te mantengas en calma) se activa con menos intensidad a medida que nuestra capacidad de autocontrol se agota.
Evita perder el control de las emociones
Lo que los investigadores recomiendan (aunque te cueste un poco) no perder la calma y ¿cómo lograrlo? Piensa en tu futuro inmediato.
Hacerlo te ayuda a mantener el autocontrol de tus emociones y las consecuencias que podrías tener si caes en conductas destructivas.
Mírate en un espejo. Los autores del estudio descubrieron que la ira e irritabilidad se redució en personas al verse en un espejo.
Respira…pero lento y suavemente. Si lo haces acelerado, seguramente el enojo no cederá, pero cuando es de forma pausada y relajada, recobras el equilibrio.
Si solo piensas en la práctica de la natación como una cuestión de tener los músculos más entonados, gozar de fuerza muscular o lograr una mayor flexibilidad, características propias de lo que se denomina “cuerpo de nadador”, debes saber que existe un beneficio que no se ve a simple vista pero que, quizás, sea el más importante: la salud cerebral.
Nadar ayuda a reparar las células de cualquier daño cerebral a nivel molecular y de comportamiento. Esto hace que se produzcan beneficios en los neurotransmisores que influyen en el estado de ánimo y las hormonas responsables del estrés, por lo que se alivian de manera considerable los síntomas de la depresión.
La natación libera lo que se denominan los factores neurotróficos, proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas en el cerebro como las endorfinas, útiles para controlar el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo. Por lo tanto, esta actividad física puede ayudar con el alivio de la tensión y contrarrestar algunos síntomas depresivos.
Flores Magón #1001,